El ambiente tenso del partido entre Colo-Colo y Audax Italiano (derrota 2‑1) se trasladó al final del encuentro, protagonizado por Arturo Vidal y el árbitro Fernando Véjar. Tras recibir dos amarillas casi seguidas por sus enérgicos reclamos, Vidal fue expulsado a los 90', cuando protestaba que Audax demoraba el juego con Lautaro Palacios en camilla y pedía revisión del VAR.
Ya en la zona mixta, el 'King' descargó su furia contra Véjar. Lo calificó sin tapujos: "no tiene carácter para arbitrar un partido de Colo‑Colo", añadió que "está para Segunda o Tercera División si no aguanta la presión" y criticó que las tarjetas llegaron por "decirle las cosas". Recriminó al juez por demora en anular un gol albos y luego rechazar rápidamente el suyo; tras pedir "revísalo, revísalo", Véjar le sacó la doble amarilla.
Vidal puntualizó que no profirió insultos, que "no le dije ningún garabato" y que si este tipo de sanciones se impone por simples reclamos, "no voy a poder jugar más en el Campeonato Chileno". También advirtió que perderá el clásico ante la UC, y advirtió que un informe arbitral más severo podría extender la sanción hasta el Superclásico.
Aunque frustrado, el volante destacó que el equipo mostró carácter: "Jugamos contra un gran equipo… cada vez jugamos mejor", reconociendo que fallaron en la concreción y que Audax –puntero del torneo– aprovechó sus dos llegadas para ganar.
La fuerza de las declaraciones de Vidal enciende el debate arbitral en el fútbol chileno: ¿es normal recriminar a un juez con tal agresividad? Su advertencia sobre no poder jugar más por reclamar simplezas pone en evidencia una posible restricción a los líderes en cancha. Su ataque directo a Véjar ("sin carácter") podría generar sanciones adicionales e incidir en la reputación del árbitro.
En el plano emocional, las palabras de Vidal amplifican un momento ya adverso: se suma a la derrota, la expulsión y la incertidumbre sobre su presencia en próximos clásicos. A nivel institucional, es un foco de presión para los árbitros, la ANFP y el VAR: ¿qué entorno se quiere fomentar?
En conclusión, Vidal no solo fue el centro de la expulsión, sino que el detonante de un rifirrafe verbal intenso. Su fuerte reproche a Véjar abre un nuevo capítulo en la discusión arbitral y deja al descubierto una chispa conflictiva que podría encender más de un fuego en la próxima fecha.
Ya en la zona mixta, el 'King' descargó su furia contra Véjar. Lo calificó sin tapujos: "no tiene carácter para arbitrar un partido de Colo‑Colo", añadió que "está para Segunda o Tercera División si no aguanta la presión" y criticó que las tarjetas llegaron por "decirle las cosas". Recriminó al juez por demora en anular un gol albos y luego rechazar rápidamente el suyo; tras pedir "revísalo, revísalo", Véjar le sacó la doble amarilla.
Vidal puntualizó que no profirió insultos, que "no le dije ningún garabato" y que si este tipo de sanciones se impone por simples reclamos, "no voy a poder jugar más en el Campeonato Chileno". También advirtió que perderá el clásico ante la UC, y advirtió que un informe arbitral más severo podría extender la sanción hasta el Superclásico.
Aunque frustrado, el volante destacó que el equipo mostró carácter: "Jugamos contra un gran equipo… cada vez jugamos mejor", reconociendo que fallaron en la concreción y que Audax –puntero del torneo– aprovechó sus dos llegadas para ganar.
La fuerza de las declaraciones de Vidal enciende el debate arbitral en el fútbol chileno: ¿es normal recriminar a un juez con tal agresividad? Su advertencia sobre no poder jugar más por reclamar simplezas pone en evidencia una posible restricción a los líderes en cancha. Su ataque directo a Véjar ("sin carácter") podría generar sanciones adicionales e incidir en la reputación del árbitro.
En el plano emocional, las palabras de Vidal amplifican un momento ya adverso: se suma a la derrota, la expulsión y la incertidumbre sobre su presencia en próximos clásicos. A nivel institucional, es un foco de presión para los árbitros, la ANFP y el VAR: ¿qué entorno se quiere fomentar?
En conclusión, Vidal no solo fue el centro de la expulsión, sino que el detonante de un rifirrafe verbal intenso. Su fuerte reproche a Véjar abre un nuevo capítulo en la discusión arbitral y deja al descubierto una chispa conflictiva que podría encender más de un fuego en la próxima fecha.