Colo-Colo dejó escapar una victoria ante Everton con un penal en el 90+7', que arruinó el triunfo que parecía asegurado. Tras el empate, el capitán Vicente Pizarro fue claro y autocrítico. "Tengo mucha rabia. Sentíamos que teníamos el partido en la mano y lo perdimos por errores nuestros. No supimos manejar la última parte", expresó visiblemente frustrado.
Pizarro no quiso quedarse en excusas: reconoció que el rendimiento del equipo ha mejorado, "pero no nos alcanza". Por eso llamó a darlo todo: "Tenemos que empezar a ganar… tengo rabia, pero hay que sacársela rápido, vienen más partidos", subrayó.
Añadió que durante el primer tiempo el equipo jugó bien, pero que ese dominio se desdibujó en la segunda mitad. "Son errores puntuales los que nos hacen perder estos puntos que son clave", sentenció.
Respecto al próximo desafío ante Universidad Católica en casa, Pizarro fue categórico: "No hay tiempo para remontar. Tenemos que levantar la cabeza y seguir trabajando. Este partido que viene en casa no se puede perder".
En resumen, el mensaje del capitán es de responsabilidad y urgencia. Reconoce que la crisis sigue latente, pero también subraya que el equipo tiene opciones si abandona los errores propios, recupera concentración y transforma la rabia en energía positiva para encarar lo que viene con más determinación.