Tras el empate 2‑2 ante Huachipato en la fecha 18, donde anotó ambos goles, Javier Correa sorprendió con una autocrítica sin rodeos: "da rabia e impotencia que no podamos corregir los errores que hemos tenido en casi todo el torneo".
Reiteró que el punto no es suficiente y dejó un mensaje claro al plantel: "Tenemos que dar más en todas las líneas, porque matemáticamente nos vamos a quedar sin chances y después no hay lamentos". También agregó: "Es entendible el malestar de la gente, nosotros quedamos a deber en muchos aspectos".
El delantero, pese a jugar lesionado durante el segundo tiempo, se mantuvo en cancha porque el equipo lo necesitaba. Reconoció que asumió una sobrexigencia física, "pero por suerte hice un gol lesionado", sentenció. Con su doblete llegó a nueve goles en lo que va de la temporada, situándolo entre los máximos artilleros del torneo junto a Zampedri, Valencia y Altamirano.
Correa también lamentó que nuevamente dejaron puntos en el camino por decisiones internas: "otra vez volvemos a perder puntos por errores nuestros". Remarcó que el club exige ganar y no dejar espacio a dudas: "Este equipo no te deja titubear".
A nivel institucional, el panorama tampoco mejora. Con 26 puntos tras esa fecha, Colo‑Colo sigue fuera de los cupos internacionales y a distancia ya preocupante del líder Coquimbo Unido.
En su mensaje, Correa asumió la responsabilidad individual y colectiva, instando a trabajar sin excusas. Valoró el apoyo de la hinchada pese a las pifias y afirmó que la única forma de que todo eso tenga sentido es revertir resultados desde ya.
Este discurso marca un punto de inflexión emocional dentro del camarín: el goleador, autor de dos goles importantes, en lugar de celebrarlos, brega por recuperar el pulso del grupo. Su llamado de atención podría servir de catalizador para que el plantel recupere intensidad, concentración y disciplina en el tramo final del campeonato.