Colo-Colo vivió una de sus noches más vergonzosas en el Estadio Monumental, siendo arrasado por Universidad Católica con un contundente 4-1 en el Clásico 188. Más que una derrota dolorosa, fue la confirmación de un pésimo año futbolístico, donde el equipo no logra encontrar identidad ni jerarquía.
El partido comenzó de la peor manera posible: apenas 23 segundos de juego y el Cacique ya estaba abajo en el marcador tras un error grosero en la zaga que permitió a Cristián Cuevas abrir la cuenta. Ese tanto marcó el tono del duelo: un Colo-Colo desconcentrado, frágil y completamente superado en las áreas. A los 11 minutos, Tomás Asta-Buruaga amplió las cifras con una facilidad pasmosa, ante una defensa que parecía inexistente.
Lejos de reaccionar, el equipo de Macul siguió regalando espacios y cometió errores infantiles que Católica transformó en goles. A los 33 minutos, Fernando Zampedri anotó el tercero y lo celebró con rabia contenida: era su primer gol en el Monumental, y lo consiguió ante un rival que nunca estuvo a la altura del clásico. Aunque Erick Wiemberg descontó de cabeza antes del descanso, la ilusión duró segundos, porque en el arranque del segundo tiempo nuevamente Cuevas puso el cuarto y definitivo tanto.
Lo más vergonzoso es que, pese a dominar la posesión (72 %) y rematar más al arco, Colo-Colo nunca transmitió peligro real ni mostró carácter competitivo. El equipo se perdió en pases laterales y errores defensivos que rayaron en lo amateur. La UC, con mucho menos, fue infinitamente más efectiva y humilló al Cacique en su propia casa.
Esta derrota no es un accidente ni un mal día: es la consecuencia de un 2025 paupérrimo. Colo-Colo arrastra cuatro partidos sin ganar, sus figuras están lejos de su mejor nivel y el cuerpo técnico parece incapaz de revertir la inercia negativa. Lo de Católica fue un golpe de autoridad; lo de Colo-Colo, un espectáculo bochornoso que refleja la peor cara del club más grande del país.
La goleada en el Monumental no solo deja tres puntos en el camino: desnuda a un plantel sin ideas, con un nivel impropio de su historia y con un año que, hasta ahora, solo acumula decepciones.