Colo-Colo consechó una goleada 4-0 sobre Deportes Iquique en el Monumental, un triunfo que sirvió para recomponer ánimos tras la dura caída en la Supercopa. El partido se abrió en la segunda mitad del primer tiempo: Marcos Bolados rompió la paridad con un tanto a los 38 minutos que le dio tranquilidad al local y encendió la grada.
En el complemento, el Cacique le imprimió mayor intensidad y verticalidad a sus ataques. Mauricio Isla aprovechó una jugada de insistencia y convirtió el segundo gol cerca del minuto 64, tras una acción de peligro iniciada por Lucas Cepeda que había pegado en el palo minutos antes. El 2-0 dejó al rival muy desmoralizado y abrió la posibilidad de rotaciones y más llegadas.
Iquique tuvo una chance de convertir desde los 12 pasos (74'), pero Edson Puch falló su ejecución y el balón dio en el travesaño, una acción que hubiera cambiado el ánimo del encuentro. En lugar de eso, Claudio Aquino anotó el tercero (81') desde la pena máxima, ya con el partido prácticamente decidido; y Arturo Vidal cerró la goleada con un tanto en los minutos finales (85'), certificando el 4-0 definitivo.
Tácticamente, Fernando Ortiz imprimió rasgos más nítidos: mayor compactación en el mediocampo, búsqueda de los laterales para generar amplitud y claridad para explotar los espacios que dejó el rival. Hubo señales positivas en la reactividad tras pérdida y en la circulación para romper líneas. Vidal y Bolados fueron señalados como figuras claves por su impacto en la zona ofensiva y por generar desequilibrio en los momentos decisivos.
Si bien la victoria trae alivio y puntos importantes, el contexto obliga a mantener perspectiva: el rival venía siendo colista, y el desafío será sostener este nivel ante rivales de mayor entidad. No obstante, el 4-0 coloca a Colo-Colo con un respiro en la tabla y le otorga a Ortiz una primera respuesta positiva en el torneo nacional tras el duro inicio de su ciclo.